miércoles, 10 de junio de 2009

DIME


Dime de tu cuajo como la quebla,
del cuchillo que germina en quebranto,
con su acero desatado en la niebla
del fuego que huye en brazos del amianto,


dime de lo que tu confite puebla,
del almendro sumido en vivo llanto,
y que sin azahar reprendido amuebla
desolado este solar al que canto,


dime porqué este verso lapidario,
porqué de guijarros el calendario,
dime del jeroglífico gravoso,


el cometa de tu útero sinuoso,
dime de mi temor de parvulario,
oye este persistente contencioso
y dime de este amar en solitario.