domingo, 16 de agosto de 2009

CARTA A UN AMIGO AUSENTE


Te saludo,
¡oh buen amigo!
bien hallado seas,
mas quédate por siempre sin rencores
en la morada de tu impericia.
Amado seas por todos
en los confines del alma,
efímera sea tu grandeza
dócil tu trato.
Tocar tu sonrisa quisiera
y hacer de ella el himno,
que nos lleve a la lucha sin miedo
tibia fanfarria que ahuyente la nostalgia.
¡Oh gran amigo!, quisiera decirte
que las cosas no han cambiado,
sigue estando rubia María
la casa y el pozo blancos.
Quisiera besar tu ausencia,
tu patética figura,
hurgar entre la miseria
el polvo que arropa tu suerte.
Yo te doy mi adiós más sincero
entre llanto de artificio,
y aborrezco lo que criaste
dejándote la vida.