martes, 9 de agosto de 2011

PALPITO DE LUZ










Si veis que de nuevo llego al calor de las salas del deseo,
cara a cara ante el viento que me destruye
como en la tremolina del cristal,
mas hecha sólo de un avasallar
las horas de los aires esqueléticos,
el tiempo necesario para no estar vivo
es la noche nunca extinguida,
y yo vivía entre los peñascales
aquelarre de pájaros del monte,
si veis esa oscuridad color de vino
en que mi vida cierne sus virales,
a mis ojos que preguntan siempre
por el derrumbe de mi cielo trasegado,
si lo veis, lo llamaremos
llave apresada en vuestro cierre de armiño:
... perdón por estar vivo.



















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