domingo, 16 de mayo de 2010

TIEMPO DE ABEJA


Tras la espera insobornable
que hace enorme al deterioro,
nos queda lo no ganado,
y es toda la recompensa, amada mía
una vida entera,
una ilusión de manantiales,

que es vital y necesario
donde asirse la abeja,
donde llenar los estanques
con un fulgor trastocado,

de una luz que arrase
el secreto desvelado,
la paz reconciliada
por un débil hueco, amada mía
el único gesto exacto, aún
la espiga que repone primaveras.

6 comentarios:

Elena dijo...

¡Ay qué envidia te tengo!
Cómo me gustaría ser capaz de inventar esas metáforas.
"amada mía el único gesto exacto, aún la espiga que repone primaveras".

Precioso Luis.

Un beso.

Paloma Corrales dijo...

De primaveras necesarias y exactas quedo trastocada al leerte.

Es de una belleza insuperable.

Soy yo la que te profesa admiración.

Un beso.

Taty Cascada dijo...

Luis querido poeta, tus escritos son cada vez más metafóricos, y es fácil desprenderse de la realidad al navegar en tus aguas.
Un abrazo.

Luis Sánchez García dijo...

Elena yo te admiro a ti porque al doblar la esquina, contemplo el avance de los melocotones, esa luz colgada de un callejón sin barreras, y observo como caen hilillos rojos de los labios de la aurora.

Un beso.

Luis.

Luis Sánchez García dijo...

Paloma: Te siento brisa,
hermana de la bruma, cada vez más carmesí.

Un abrazo grandote.

Luis.

Luis Sánchez García dijo...

Taty: Convocada en los instantes de calma,
sin soledad, ni ausencia.

Un beso desde España.

Luis.