
POR TI, desistieron mis pesadillas
a mi dolor lo venció el tuyo,
a lo que siempre respondiste herida
para que de mi huyese la tristeza,
por eso te admiro y venero
como a pequeñas cosas oscuras,
tímidamente, entre el ocaso y el alma
calladamente, para que nada se altere.
No me dejes sin tu huella, impronta
de lejano desierto, de anacrónica frontera
la buscaré en cada ola impetuosa,
en cada gota de rocío,
que no cese jamás tu carcajada
subiendo por la cima de tu cabellera.
NO ME FALTES, nunca al despertarme
y si muero, no dejes los rosales sin podar
que mi muerte permanezca alentada,
no bajes las cortinas al abandono,
susúrrame bajito si ves que estoy dormido,
que la pereza no me prive de tu madrugada,
le pediré al sol que apunte cauteloso
para que sus rayos retarden tu filigrana.
Y si despierto y te has ido
déjame algo tuyo en mi aposento,
una trágica señal e invariable
del todo reconocible y evocadora,
que la soledad de tu ausencia,
no desate en mi la tempestad.