lunes, 16 de enero de 2012

TE LO DIGO MUY BAJITO "A mi madre"



Oscuridad, esta ternura
como sometida al mineral
de un fino trato en la costura
y la vida de cristal.

Tus ojos heridos a tientas
para mirarme y no conocer
y esas manos donde sustentas
la herida inmensa del amanecer.

Con tu mundo tan silencioso
vacío de todo y de prisa
te hablo a tí, tan cauteloso
por si me das una sonrisa.


Sólo una esperanza en mi mirada:
la que tu voz de luz prende,
regresa de donde estés, resucitada,
y mis días de adolescente enciende.

Como el niño que todas las tardes
soñaba de niño que te adora,
ahora en todo mi ser ardes
en mi corazón:  ahora.