Era apenas un niño valiente
que surgió del frío repentino como si nada,
atravesó la noche descalzo sin inmutarse
y aprendió que la vida esta llena de sin vida,
se deslizo entre los muros del tiempoy conoció la testarudez del olvido,
desnudo ante si y los suyos
ofreció su torso al dolor sin compromiso
de entenderlo todo,
buscó la nada entre la nada y perdió,
buscó lo perdido en los sueños y despertó
sudado en una delgada humareda abyecta,
trastocada su esperanza corrió sin parar y no la alcanza,
exhausto se durmio en la tarde que proponía el verano
con las manos hundidas en su estomago contrariadomientras esperaban las palomas en un zureo demoledor,
así se acostumbró a no perturbar las sombras
cuando ya una debil silueta le sumio en una ingente proeza
la de la única razón ponderable mas allá del llanto y su escrutinio,
ser la voluntad de la noche que no esconde la oscuridad de los días.


















