
Se te fue la existencia en madrugones,
el aire en tu garganta ya no estaba
ahogada la vida ya tan cansada,
urgente y necesario en los pulmones.
Te quitaron el día no lo entregaste,
enero no es el principio de nada
ya tus ojos detienen la mirada,
en el homicida sol por el que apostaste.
Dormía la paloma con águila fiero
soñando la infeliz con la almohada,
cuando despertó de súbito acero
un vendaval de horror en tu morada,
con la locura de un cultivo postrero,
a oscuras la sentencia ejecutada.
Enterradita a las cinco como torero valiente,
partes al descanso que aquí no tuviste,
ya eres eterna luz porque subiste,
al desconsolado corazón de tu gente.
D.E.P


















