domingo, 6 de junio de 2010

AVISO


Si la vida se vuelve torpe
y no basta con saber que duele,
si no pasan los días ágiles de sobresaltos
más allá de la renuncia y su cansancio,
si la noche llega más negra de llanto acumulado
donde dormir es morir de deseo agónico,
si te has ido dejándome sólo
triste con mi esperanza y mis pájaros,
si alta, muy alta
la soledad de los sauces,
si más allá del signo leve de tu mano
renaciera la luz que me ciega los ojos,
si pudiera llenar mi sombra
de verdad cierta y gozo,
si mi nombre ya no conmueve
tu rostro de silencio desvelado,
si pasan los vencejos
tomando nota de sus augurios,
y mi tristeza persevera sin consuelo,
no te extrañes si tardo en abrir mi alma la Ataraxía,
echadme de menos, mientras recupero
mi sosiego que niega la posibilidad del olvido.

Actualización:

Volveré cuando la palidez, quiera llevarme
a la pureza del filo de la piedra;
hacia los pequeños manzanos
que sujetan los tapiales del tiempo.

Gracias, regresaré pronto
mientras tanto quedaros abrazados todos.

Luis.

sábado, 29 de mayo de 2010

POR TI


POR TI, desistieron mis pesadillas
a mi dolor lo venció el tuyo,
a lo que siempre respondiste herida
para que de mi huyese la tristeza,

por eso te admiro y venero
como a pequeñas cosas oscuras,
tímidamente, entre el ocaso y el alma
calladamente, para que nada se altere.

No me dejes sin tu huella, impronta
de lejano desierto, de anacrónica frontera
la buscaré en cada ola impetuosa,

en cada gota de rocío,
que no cese jamás tu carcajada
subiendo por la cima de tu cabellera.

NO ME FALTES, nunca al despertarme
y si muero, no dejes los rosales sin podar
que mi muerte permanezca alentada,
no bajes las cortinas al abandono,

susúrrame bajito si ves que estoy dormido,
que la pereza no me prive de tu madrugada,
le pediré al sol que apunte cauteloso
para que sus rayos retarden tu filigrana.

Y si despierto y te has ido
déjame algo tuyo en mi aposento,
una trágica señal e invariable

del todo reconocible y evocadora,
que la soledad de tu ausencia,
no desate en mi la tempestad.

viernes, 21 de mayo de 2010

A LAS MADRES DE BESLÁN


Ahora que mueren los niños,
con su inocencia de niños
y los ojos de hombre sin serlo,
tenéis que gritar madres del mundo
para restituir al vientre denigrado.

Ahora sólo deseo perdonar,
por el crimen cometido
y apretarte fuerte la mano,
la que toca la frente del hijo
ya vacía de décimas celestes.

Ahora que los niños no despiertan
a la hora de ir a la escuela,
y les espera inútil el desayuno,
temblad horrores de la guerra
ya sin lápiz ni onomástica.

domingo, 16 de mayo de 2010

TIEMPO DE ABEJA


Tras la espera insobornable
que hace enorme al deterioro,
nos queda lo no ganado,
y es toda la recompensa, amada mía
una vida entera,
una ilusión de manantiales,

que es vital y necesario
donde asirse la abeja,
donde llenar los estanques
con un fulgor trastocado,

de una luz que arrase
el secreto desvelado,
la paz reconciliada
por un débil hueco, amada mía
el único gesto exacto, aún
la espiga que repone primaveras.

miércoles, 12 de mayo de 2010

ADONDE


Y al morir,
adonde van nuestros sueños,
a qué dimensión desconocida,
en qué espacio se trocarán esperanza,
de qué infinitud para no ser nada.

Llegarán señales, alumbrarán
territorios que reconocemos,
en la renuncia hallaremos signos que nos eleven,
pasaremos de roca a polvo por amor al aire,
se irán todos del mundo que habitamos, un hormigueo
tal vez eléctrico acaparará nuestro rostro,
la rendición del que no halla respuesta.

Adonde se irá la unidad fingida, el deseo
interrumpido por el sudor y la cáustica,
porqué entramado extraño desaparecerá
el balanceo recluido, sin estridencia
encefalograma plano,
adonde se van nuestros sueños,
tan nuevos,
adonde.


domingo, 2 de mayo de 2010

DECLIVE


Caí, me levanté,
conté a mi madre que preferí el regaliz a las gomas de borrar,
partí la alcancía de los besos libidinosos y protestados,
fui a los entierros sin que lo supiera el muerto,
confabulé con el temporal para iniciarme en la pesquisa
del fruto que más huele y no forma parte del aforo,
derramé un elixir para ahuyentar al gozo de intramuros,
el insistente repetir la tabla de multiplicar mecánicamente...
y nueve por diez noventa.

Caí, me levanté,
me acordé del niño e inspiré un instante de pupitre,
pedí a la libélula el más sincero de los perdones,
al anciano su consejo desestimado por la edad no prescrita,
asomé mi dedo índice a la ventiscal acusación que bulle,
comí de la tierra una raíz prometida por los sabios,
elevé con un estallido a mi ser de la infancia que no prorroga,
lo valioso que quedó con el último estertor...
la mitad de todo lo perdido.

Caí, me levanté,
dispuse una bocanada de oxigenada luz asida,
caminé hasta la sombra que apabulla al verano,
grité a lo inmediato la palabra que reconcilia,
vomité profusamente en el solar donde fornica la Dolores,
me toqué la frente y el código ya no estaba,
me juré restaurar todo lo que perdura y no convalece,
la intrincada almazara donde se molturan...
las segundas oportunidades.


sábado, 24 de abril de 2010

MANUELA



MANUELA, azul se ha puesto la tarde
que no se rompe y te persigue,
se van los niños de tu cintura
y cobijas a un jilguero absorto,
sólo el aire tocó, sin llegar a descabalgar
cada uno de tus pálpitos en el limo
donde la muerte presume aún de estar con vida.

miércoles, 14 de abril de 2010

TRÉBOL



Tu ausencia alienta en mí la tristeza,
persigue al norte de lo desafiado,
un cadáver que rígido bosteza
ante el gusano del alma penetrado,

no me dejes señora sin la proeza
de su trébol al fin lo conmutado,
que mi mano no caiga en la torpeza
de agarrar al olvido sepultado,

por un sueño que tirita al poniente,
un sudor de alcohol que insistente,
pospone la realidad de la trilla,

y ya sin grano en mi gavilla,
doy por perdida la luz al relente,
me adentro en tu enigma chiquilla,
con mi dolor de vencido inminente.

lunes, 5 de abril de 2010

COMPAÑERA


Han crecido tanto los álamos,
mi vida,
que el pájaro matutino sufre de vértigo,
la sombra se ha perpetuado en el espejo
y las hojas apenas llegan al suelo.

En todo lo que toco respiras,
mi vida,
sé que estás observándome, desde la tierra callada
musitando afanes, esplendor
de lilas varadas con un dolor profundo.

Te siento tan cerca de mi,
mi vida,
que en mi alegría convido a turrón del duro
al podenco desdentado, corro en busca del indicio
demoledor y tu distancia.

Te amo cada minuto del día,
mi vida,
tanto que me duele y agota, persevero
el el área que es tu cintura de azafrán,
medro en la rama de tu singladura,
en el vahído de la fruta sepultada
y aligero a los niños de su pereza,
en todo lo que vivo estás, en todo
lo que muero te encuentro.

miércoles, 31 de marzo de 2010

RESIGNACIÓN


Padre ya tengo preparada la yunta
y los músculos bien tensos,
dirígeme en la borrachera,
por donde yo me iré dejando
las ganas de sol poniéndose,
arrugas de andar molesto.
Tengo engrasada el alma
y renovado el aliento,
cabello multicolor,
sal en las mejillas.
De fango mi cara enfangada,
de irreverente sudor mi ropa sudada,
quien supiera de arrojo y trenes
entre resacas dulces e interminables.
No se si me saldrán derechos
los surcos que cansan mi carne,
la frente llevo llorando
entre cobardes de trabado silencio.
No se si me nacerá el esfuerzo
al estar lidiando a un toro inmenso,
el que sacude su asta
para matarme cada día en su terreno.
Y se cubrirán de amapolas rojas
los latigazos que que hoy recibo,
escarbando en la escarcha estoy
tanteando al arado retorcido.
Tampoco se si el verano se pondrá de mi lado,
si llegará a mi resentido,
cuando se me hayan roto los zapatos
de caminar siempre por el mismo sitio.
Si vienes ha buscarme algún día,
me encontrarás pudriéndome al sol,
como remiendo gastado de arañar
en el tonel de sangre despavorida.
Regada tengo la estampa
que se me repite como ardor templado,
sé que llegará el frío de enero
y le faltarán tejas a mi tejado.
Perderá el árbol sus hojas,
la luna aparecerá temprano
y por el camino angosto de piedras,
la carreta con mis huesos vendrá herida.
Padre, ya he dado de beber a las dos
y aún se me resiste la espina,
entre los juncos y el zarzal,
entregaré contento mi vida.

miércoles, 24 de marzo de 2010

POESÍA



Necesaria, acuciante, desvalida
en el otero alcanzado,
y siempre sumergida.
De estela que el aire se nutre y presume,
voraz como una herida perpetua, sola
ante el ser y su asechanza, desecha
en la hirviente muralla franqueada.

Vestida con la dureza que da la piedra inerte
en la utilidad que le cuestionan,
llanto del hombre derrumbado,
templo profanado y la noche oscura,
después del verbo, la vida
que no renuncia y es la que te consume.

Nada sé de tí. Poesía.

viernes, 19 de marzo de 2010

LA LABOR QUIERE CELO


A los jornaleros humillados,
a los jornaleros sobornados,
denle la quietud de la tierra,
denle la fertilidad de la siembra,
porque de ellos será algún día
la espiga bastarda,
la prolífica hierba,
y hasta el taró de la hectárea
que comulga sin ayunar.

A los jornaleros amenazados,
a los jornaleros explotados,
denle la vista descansada
denle el pan sosegado,
porque de ellos será algún día
el reino de la suspicacia,
la elaborada sonrisa soterrada,
y hasta la pelgaña ociosa
que despierta la irritación del músculo.

Salid de esta herida inmensa
que el coraje tiene sujetado,
el trigo pregunta por vosotros
y la lluvia de venirse,
el londro campa a su antojo
y la helada en el rastrojo,
no quiere derretirse.

Dolor, cuánto dolor cebado
jadea la bien protegida carcajada,
y vosotros pacientes en el resquemor
de los que ya no pierden nada,
porque ya todo lo han perdido.

Cuanta ruina consentida
por el campo de vuestra labranza,
cuanto doblegar resentido
por esta tarde sin vendimia.

Pasarán los días suaves
por el azadón gris del hortelano,
ausente de lastimera mano,
donde nunca hubo lluvias ni aves,
las que anidan en la marisma
de vuestros ojos blanquecinos,
donde ya no quedan pinos,
ni sombras de verano.

No quiere el racimo madurar
afligido entre albariza apátrida,
insolente, devastador hueso fatigado
no se cansa de corroer la verticalidad,
a los jornaleros liberados,
... denle la libertad.

viernes, 12 de marzo de 2010

PRIMAVERA


Otra vez llegaste sin avisar,
lo he palpado en el aire
y en el azul del cielo.
Llegas como siempre llegaste
sin piedad alguna,
sin contemplaciones,
sin respetar nada,
siempre inoportuna.
Y vienes y arrasas, porque si
impía y caprichosa,
con dones de coquetería,
llegas de incógnito
alterándolo todo.
Definitivamente has llegado,
me lo ha dicho el almendro,
el trinar de las golondrinas,
me lo ha dicho la amapola
... que empieza a ruborizarse.

sábado, 6 de marzo de 2010

EPITAFIO


... Y conoceréis a la sazón del miedo
subterfugio, la torpeza.
¡Ay resistir cada minuto insistiendo en ello!,
qué sino será el mío aquí en la incertidumbre de la espera,
no logro precipitar mi destino,
nunca pretendí el desaliento, mi ser en continua lucha
por expulsar a mis demonios,
soy verdugo y condenado al mismo tiempo,
mi mano tiembla,
aunque mi corazón sea una piedra,
inexpugnable a todo enemigo que no me pertenezca,
a toda sombra que yo no diera vida.


Con que tristeza me recordareis mortales,
con que pena evocaré vuestro fracaso,
¡ desenterradme ahora y seréis vencidos!

viernes, 26 de febrero de 2010

HOMBRE DEL CAMPO


Ya muy tarde,
casi al anochecer,
ya el sol rojizo y esquivo,
ya la sementera al relente,
ya encendidos los granados
en fresquísima sazón,
y lleno el corazón,
de un otoño impenitente.


Vuelves hombre del campo,
cansado pero contento,
vienes hambriento,
sediento de primavera,
de gozo eterno.


Tendrás un minuto para que ames,
y el tiempo que cercena la esperanza,
el rostro arrugado,
pegado el cuerpo al suelo,
sin que pasen los siglos,
la vida ya torcida por la intemperie,
un aliento robado a la premura,
y el ademán ya sin tibieza y firme
en el deseo de quien espera,
radiante otro día que te glorifique.


Atrás queda el eco que anuncia el fin,
acaso un graznido rezagado,
queda un sudor de sangre
el ser pequeñito e inmolado.


Así es tu vida,
siempre cercana a la tierra
que te coge estremecido,
uncido al surco y a la grama,
tantas veces en el olvido
y hoy como mañana,
por siempre redimido.


Hasta que la blancura compartida
de este recinto que arremete,
te de la tierra final
que siempre te reclama,
y ahora te pertenece.

viernes, 19 de febrero de 2010

UN RUEGO


La distancia que se desgrana
es la que menos importa,
porque saber que se llega
es como morir queriéndolo.
Tras la debilidad
que acumula la flaqueza,
ríos de espuma envolvente
y cien caballos inalcanzables.
Si es azaroso el descalabro,
enajenar al adoquín que espera,
no sirve mas que para lamer
la sangre que se nos va,
y nos deja sin vida,
y en el camino sed,
con la sed el delirio
que nos cansa y nos hace entender...
lo lento del auxilio.
La casa sola,
el campo solo,
solos los pájaros,
la lluvia,
no, no diré que no me importa
la indiferencia que me restituye,
a galopar y no dejar de hacerlo,
huido, herido
olvidado sin desearlo,
sin merecerlo inaceptado
pero libre,
al fin yo libre,
de toda mano libertadora.